Han pasado 4 años y seguimos a la espera de lo que se publicaba en el Sierra Maestra y Cafe Dranguet el 9/1/2020
Un anhelo de generaciones de santiagueros: rescatar del olvido y del deterioro al otrora emblemático cine teatro Oriente en la populosa calle Enramadas, será materializado según trascendió en esta ciudad sur oriental del país.
El anuncio lo hizo en el Teatro Heredia, el miembro del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC) Lázaro Expósito Canto, primer secretario del PCC en la provincia de Santiago de Cuba.
En una intervención que cerró el balance de trabajo del sector de la cultura en 2019, las palabras de Expósito Canto suscitaron una auténtica “explosión” de alegría y aplausos entre los representantes de centros y consejos de la Cultura, artistas escénicos, músicos, de la plástica, la literatura… y directivos y administrativos del ramo.
Junto al dirigente del PCC se encontraban la también integrante del Comité Central, Beatriz Johnson Urrutia, miembro del Consejo de Estado y presidenta de la Asamblea Provincial del Poder Popular y Guillermo Zolensal Morales, viceministro de Cultura.
Expósito convocó a todos los factores de Cultura; a instituciones y artistas, a unir esfuerzos y acompañar las acciones que se realicen para recuperar al “Oriente”.
“Es un compromiso del Partido, el Gobierno y la Uneac en Santiago de Cuba, y del Ministerio de Cultura en el ámbito nacional”, añadió poco después, Raulicer García Hierrezuelo, director provincial del sector, quien agregó que este año comenzarán los estudios de factibilidad en el inmueble.
Según apuntes de la época, la recaudación de la primera función estuvo destinada a la Casa de Beneficencia de la ciudad y fue la Compañía Robreño, la que puso en escena la obra “Cada cual con su razón”, de José Zorilla.
Años después abrió sus puertas otro teatro en Enramadas: el “Heredia”, donde actualmente se ubica el Cabildo Teatral Santiago, pero antes ya habían surgido otros recintos con el mismo fin en la localidad, “como alternativa del ´Oriente´, que se mantenía solo para la élite santiaguera”.
En los primeros años de la década del 60 del siglo XX, un incendio destruyó el hasta hoy inigualable cine Aguilera con su pantalla panorámica y equipamiento para cinemascope, sonido estereofónico (el espectador tenía la sensación de que los disparos de los vaqueros le pasaban por debajo de las piernas) y un sistema de ventilación moderno que “descargaba” también por unas rejillas en la acera de Aguilera, con tal intensidad que levantaba las faldas amplias de la época a las muchachas despistadas que cruzaban por allí.
El desastre del “Aguilera” realzó mucho más la importancia de los cines Cuba y Oriente, y a pesar de las mejoras arquitectónicas realizadas en edificaciones de Enramadas en 1967, el antiguo Teatro de la Reina ya estaba sentenciado y aún así es numerosa la cantidad de figuras relevantes del arte escénico y la música, que se presentaron allí como continuidad de una tradición artística y cultural nacida en la segunda mitad del siglo XIX.
La apertura en 1991 del majestuoso Teatro Heredia en la Avenida de las Américas significó el colofón del funcionamiento del “Oriente” a pesar de mantenerse abierto un tiempo más.
Sin embargo, los santiagueros a pesar de la modernidad del “Heredia”; de los remozamientos una y otra vez del “Cuba” y el “Martí”; del enorme anfiteatro Mariana Grajales, jamás han desistido en su añoranza por el cine teatro de la calle Enramadas que el venidero mes de julio cumplirá 170 años y que hoy por decisión de las autoridades de la provincia y con el concurso seguro de la población, renacerá.
Con información del Sierra Maestra
Reinaldo Cedeño escribió en febrero 7, 2016

Foto: Reinaldo Cedeño
Donde estuvieron las puertas de cristal se alza una pared pintada. El portal ha sido tomado por el Fondo de Bienes Culturales. Alambres y cadenas se abrazan a los barrotes de metal, en las desconchadas salidas laterales. Las gruesas paredes (todavía firmes) dejan ver el ladrillo desnudo. Por las negruras, asoma el cascarón vacío.
Las crónicas narran el paso de compañías de teatro y arte lírico, algunas en giras exclusivas, así como de veladas políticas y sonados estrenos. El inglés Walter Goodman en su célebre libro Un artista en Cuba (1873) fue prolijo en detalles:
“(..) a las siete en punto, las enormes puertas del Teatro Real de Santiago de Cuba se abren de par en par. Antes de alzar el telón, el empresario echa una ojeada a la concurrencia y queda satisfecho: el lleno es completo; de «bote en bote» como dirán más tarde los periódicos.

Por el teatro Oriente asomó el cinematógrafo a este territorio, de manos del empresario mexicano Enrique Rosas. Residentes y los visitantes pudieron observar el 9 de agosto de 1906, las imágenes en movimiento de la cinta Un viaje a la Luna de Georges Melié y un noticiario sobre la guerra ruso-japonesa, entre otras propuestas.
En épocas más recientes, puedo dar fe de las funciones del Ballet Nacional de Cuba en su escenario. Alicia Alonso bailando La diva. Y Josefina Méndez, yéndose, con aquellos brazos ondulantes, sin rozar las tablas en El lago de los cisnes.
Viví el estreno de Ercilí por el Ballet Royal de Wallonie de Bélgica, con el maestro Jorge Lefebre al frente y la escenografía gigante del pintor naif Lawrence Zúñiga. Aplaudí la presentación del grupo español La Pequeña Compañía y el Conjunto Nacional de Espectáculos.
Vi girar la vida, vi llorar la tarde con la dominicana Sonia Silvestre y el argentino Alberto Cortés. La vida llega / se va la vida / como una rueda / gira que gira…
“Eres un atentado a la tranquilidad espiritual del hombre”. Han pasado los años y no se me despinta aquel piropo que un espectador le soltó en su recital a una exultante Annia Linares.
Recuerdo al cuarteto Proposición 4 con Eva Griñán de líder. El espectáculo Gala, que cada julio acogía en suelo cubano a voces espectaculares de Europa del Este. Consuelito Vidal, con todo su humor criollo, era la presentadora.
¿Segunda oportunidad?

El declive del Oriente no fue obra de un día. El tiempo siempre escarba y escarba más si se le deja de la mano. Cuando le convirtieron en sede del Ballet Folclórico Cutumba, no sin polémica, perdió algunas filas de asientos para alargar el escenario y fue sede de fiestas más propias de otros sitios.
La inauguración del teatro Heredia (1991), en medio de la crisis económica llamada noblemente “Período Especial”, le dio el tiro de gracia al Oriente. Funcionó unos años más, pero fue la década de su estertor, el pórtico de su abandono.
No hay prurito estético ni romántica nostalgia. Santiago de Cuba, el municipio más poblado del país, no cuenta en su zona histórica con una sala teatro de jerarquía. El Oriente era la gema de la más popular de las calles de la ciudad: Enramadas.

Su diseño, atmósfera, intimidad e historia dotaban de un especial glamour a las presentaciones que no poseen los recintos más contemporáneos. Su ausencia no solo duele, sino además se siente. La especializada sala de Conciertos Dolores ha pagado no pocas veces las consecuencias, en inútil intento de acoger un público que le rebasa.
Resucitar al teatro Oriente será un trabajo complejo, un trabajo costoso. Cierto. Pero cierto también que en estos años, emergió de las ruinas el habanero teatro Martí, que se restauraron el Sauto de Matanzas y del Gran Teatro de La Habana, que se rehabilitó el Teatro Manzanillo.

Otros recintos del resto del archipiélago como El Milanés pinareño, El Principal camagüeyano, La Caridad de Santa Clara o El Terry de Cienfuegos, siguen vivos, cosechando aplausos. No se concebiría la vida cultural sin ellos.
La última generación no ha traspasado jamás el umbral del teatro Oriente. Se lo ha perdido. Ha habido intentos por salvarle, pero hace tiempo parecen apagados. Algunos no lo dicen, no se atreven; pero consideran que ya no hace falta. Siempre aparecen otras prioridades.
El Oriente, entretanto, esconde su osamenta. Y como una novela garciamarquiana, espera su segunda oportunidad sobre la tierra.
