Es curioso el camino que ha recorrido «Dichávate». Una anomalía en la matrix de la música urbana latina de 2026, que ha conseguido llegar al primer puesto de Peru Songs y al tercero de Spain Songs, dos listas de Billboard, mientras miles de usuarios en redes sociales la bailan, comparten o utilizan como banda sonora de ese implacable engranaje del que somos parte y que llamamos «creación de contenido». Algunos famosos, como Bad Gyal o Vinícius Jr.; la mayoría, simples mortales que conectaron con la canción y contribuyeron a llevarla mucho más allá de sus públicos iniciales. Todo eso, sin que sus responsables pudieran contratar campañas publicitarias en Spotify y YouTube debido al contenido explícito de sus letras, según contó Helabusador a Billboard.
Pensaba en ello mientras seguía las actividades de la Semana Billboard de la Música Latina, celebrada en Miami entre el 19 y el 22 de octubre. Fue una edición particular porque, por primera vez, el evento dedicó un panel exclusivamente al reparto, con la participación de Bebeshito, Wow Popy, DJ Conds, Rey Tony y Helabusador, además de presentar un número musical durante la ceremonia de premios, a cargo de Dale Pututi, Nesty y Erick Brian. La coincidencia con el lanzamiento de Mundial, el cuidadosamente planificado álbum de Wow Popy y DJ Cham, tampoco pasó inadvertida. Además de recordarnos que el reparto y el reguetón son de un pájaro las dos alas, el disco (y el documental que lo acompaña) forma parte de una operación promocional respaldada por Rami Records, Plus Media y EMM, las mismas empresas que patrocinaron el panel, con distribución de Universal Music Latino. Después de años de crecimiento sostenido, el reparto está dispuesto a reclamar un lugar entre las grandes corrientes comerciales de la música latina, y esta vez cuenta con algo más que las ganas de triunfar de sus intérpretes.
Hay motivos para celebrar: una música que durante buena parte de sus primeras etapas se desarrolló al calor de las fiestas privadas, los dispositivos de almacenamiento y las redes informales de distribución, ahora gana espacio en los grandes escaparates del entretenimiento latino. Todo este hype me trajo de vuelta una idea que más de una vez se ha defendido (incluso yo mismo lo he hecho): que para internacionalizar el reparto hace falta traducirlo, domesticarlo, volverlo un poco más comprensible, más amable, menos dependiente de los códigos lingüísticos y musicales que lo hacen tan cubano como impenetrable.
Pero ahí está «Dichávate», sugiriéndonos que los caminos del éxito son inescrutables.
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Durante el panel de Billboard, Bebeshito habló de ir limpiando gradualmente las letras del género para llegar a públicos más amplios, una postura compartida por Rey Tony y Helabusador, aunque este último reconoció que las palabras obscenas, según su experiencia, suelen funcionar especialmente bien en las canciones. Me llamó la atención escucharlos discutir cuánto conviene moderar un lenguaje que les ha dado tan buenos resultados.
Que una plataforma no permita anunciar una canción por su letra no significa que quienes la escuchan compartan esos mismos escrúpulos, ni hace falta descifrar todas las expresiones habaneras para encontrarles la gracia. A mí me cuesta imaginar qué ganaría el reparto sustituyendo sus dobles sentidos y sus frases más cubanas por otras más fáciles de exportar.
Basta pensar en «La Tuba», de Elvis Manuel, donde el doble sentido sexual sostiene una ocurrencia llevada casi hasta el absurdo, o en «Bajanda», de Chocolate MC, con su desmesura verbal y esa acumulación de referencias al barrio que difícilmente sobreviviría intacta a una traducción al castellano neutro. Son canciones de épocas distintas, pero en ambas hay frases que uno acaba coreando mucho antes de detenerse a pensar qué significan, porque la manera de cantarlas ha terminado por volverlas tan importantes como aquello que dicen.
«Dichávate», grabada por Ya Ice Dilan, Rey Tony y Helabusador, con DJ Honda en la producción, ha encontrado oyentes fuera de Cuba sin desprenderse de su jerga y sus provocaciones sexuales. No sé cuánto entienden de sus expresiones quienes la bailan en otros países, ni cuántos son cubanos que viven fuera de la isla y no necesitan traducciones. Helabusador contó a Billboard que trabajaron deliberadamente en un sonido capaz de conectar con públicos internacionales, sin renunciar a su manera de hablar.
La crudeza no garantiza el hit, desde luego, ni sabemos qué habría ocurrido si la canción hubiera utilizado otras palabras. Lo que me cuesta entender es cómo podemos estar tan seguros de lo que aceptará o rechazará un público al que, muchas veces, ni siquiera conocemos.
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El nombre del nuevo álbum de Wow Popy y DJ Cham no es lo que se dice modesto. Mundial contiene dieciséis canciones, 53 minutos de música y una impresionante nómina de invitados entre los que aparecen Farruko, Ñengo Flow, Tito El Bambino, Lennox, Lenny Tavárez, J-King y Maximan, además de otros exponentes del universo urbano latino y músicos cubanos como Dany Ome, Kevincito El 13, Un Titico, Gente de Zona y El Taiger (de manera póstuma).
No es poca cosa lo que han conseguido Popy y Cham al traer al universo del reparto a varios músicos que contribuyeron a consolidar el reguetón como una de las grandes fuerzas comerciales de la música latinoamericana, invirtiendo parcialmente una relación en la que durante años fueron los cubanos quienes buscaron aproximarse a los lenguajes de sus colegas puertorriqueños. Hay momentos especialmente disfrutables, como «Dale Tu Si», con Rafa Pabón (una de mis favoritas), «Una Noche» o «El Loco», donde Lennox se desenvuelve con una soltura que se extraña en Franco El Gorilla, quien también participa en el tema. Pero no siento que estemos ante uno de esos casos en que el todo es mejor que la suma de las partes. Es un disco bien producido y disfrutable por momentos, aunque en demasiadas de sus colaboraciones los invitados se mueven por terrenos conocidos y uno se queda con las ganas de escucharlos lidiar con las rarezas del reparto.
En cierto chat alguien escribió después de escucharlo que Popy había dejado de hacer «reparto para los reparteros». Una observación algo tajante, pero que pone el dedo en una llaga. Imagino que más de un seguidor de Farruko, Lennox o Tito El Bambino llegará al reparto gracias a este disco, y tampoco me parece que Popy y Cham tengan la obligación de seguir componiendo eternamente para los mismos oyentes. El propio Popy contó durante el panel que tuvo que sentarse a «limpiar las letras» porque algunos invitados no comprendían ciertas expresiones cubanas, aunque bastará escuchar «Dale Tu Si», con sus abundantes referencias a las drogas, para comprobar que no siempre «limpiar» significa volverlas inocentes.
Siempre he destacado la habilidad de Popy para reconocer el potencial musical de una frase y convertirla en un coro que parecía haber existido siempre. En Mundial ese talento sigue ahí, aunque entre tantas voces y tanta voluntad de agradar acaba pasando a segundo plano. Terminados los 53 minutos, me impresiona más la cantidad de músicos que han logrado reunir que lo que hicieron juntos. Un sabor agridulce, porque con tantos recursos a su disposición uno hubiera querido que ocurrieran cosas menos previsibles.
En el documental que acompaña al álbum, Ken-Y recuerda que al principio le costaba acostumbrarse al ritmo del reparto, como si no acabara de cuajar. Pero, como diría Ñengo Flow, con el tiempo le encontró «un sabor bien cabrón». Me gusta que haya terminado disfrutando precisamente aquello que al principio lo desconcertaba, y escuchando Mundial no puedo evitar pensar cuánto más interesantes habrían sido algunas de esas colaboraciones si los invitados se hubieran dejado descolocar un poco más. El disco tiene tantas cosas en su sitio que por momentos se echa de menos la belleza imperfecta del reparto.
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La noche del 22 de octubre, cuando el reparto tuvo finalmente sus cuatro minutos en la ceremonia de Billboard, Dale Pututi, Nesty y Erick Brian interpretaron «Efímero» y una versión de «El Doctorado», el éxito que Tony Dize popularizó en 2009 y que Pututi y Nesty publicaron junto a Seikan Anikila en julio de este año.
Rey Tony y Helabusador participaron dos días antes en el panel para hablar, entre otras cosas, del éxito de «Dichávate», y el jueves estuvieron también entre los asistentes a la gala, aunque no formaron parte del número musical. Pututi y Nesty, que sí actuaron, firmaron con Warner Music Latina a finales de septiembre, en alianza con su equipo de representación, Velodia Entertainment, después de entrar en las listas de Billboard con «Los Despechaos», una colaboración con Tito El Bambino publicada por Plus Media. Erick Brian, por su parte, acumuló años de experiencia en el pop latino como integrante de CNCO.
Cuesta hablar de esa conquista compartida como si todos llegaran a ella con las mismas posibilidades. La firma de Pututi y Nesty con Warner, por ejemplo, da una idea de los recursos y contactos que respaldan algunas carreras, un asunto nada menor tratándose de una música que se formó en buena medida en los barrios populares cubanos, con una presencia afrocubana decisiva.
No sé cuánto se puede esperar de cuatro minutos de televisión, pero me sigue pareciendo raro que una de las dos canciones elegidas para presentar por primera vez al reparto en los premios sea precisamente «El Doctorado». Después de una semana dedicada a celebrar las posibilidades del género, me quedé con ganas de algo menos previsible.
Me pregunto qué pensará de todo esto, desde su celda, Chocolate MC.
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Author: Rafa G. Escalona
